Esta vez, te lo dedico a vos hermano amigo
que desde ayer. Andas conmigo este camino.
Es mía la suerte de poder cantar esto que mando;
agradecido, a vos arquetipo del nunca aflojar.
Leal y gamba. Amigo fundido estoy con vos.
No olvidé,
será por eso que aunque yo rezo
no creo en el perdón,
si en el destino que nos arrimó.
Fueron las plateadas cruces de Black Sabbath
y su resplandor,
sumadas a la bella séptima estrella
y la concha de Dios, que estamos unidos,
desde el mediodía del domingo aquel
donde se intercambiaban discos de vinilo.
Con rumbo al otro lado vamos vos y yo
vos y yo.
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